Lean Six Sigma mentalidad

12 octubre 2020

Lean Six Sigma: ¿Metodología o mentalidad

A menudo escucho decir que Lean Six Sigma no es más que una metodología de mejora de procesos, con objetivo de aumentar la productividad y disminuir la variación y el desperdicio. Claro que hay algo de verdad en esta afirmación, ni el más rebelde de todos podría refutarla por completo.

Sin embargo, en este artículo me gustaría tomarme el tiempo para decirte que Lean Six Sigma es mucho más que una metodología. Me gustaría tomarme el tiempo para explicarte que Lean Six Sigma, en esencia, se trata de tener cierta mentalidad.

Lean Six Sigma – Una mentalidad

Para mí, Lean Six Sigma se trata de adoptar un cierto estado mental; una actitud. Una actitud de querer mejorar continuamente tu forma de trabajar y de adaptarte a las demandas en constante cambio, tanto de tus clientes como de tu vida misma. Porque al final, la única constante verdadera en la vida es el cambio. Y es porque según mi punto de vista, esta actitud es más bien una necesidad que una adición, y no hay excusa para no comenzar a adoptarla en este mismo momento.

Mentalidad + Aplicación

Entonces, si tenemos esta actitud en la vida, ¿cómo podemos aplicarla? La respuesta depende de tu situación, ya que Lean Six Sigma ofrece soluciones a una variedad de problemas, tanto a corto como a largo plazo. A menudo hago la distinción entre ‘problemas fáciles’ y ‘problemas complejos’.

‘Problemas fáciles’, refiere a los problemas obvios que tienen tus clientes. Se pueden abordar de manera regular a corto plazo. A menudo los denominamos iniciativas continuas, ya que te esfuerzas por identificar y resolver estos problemas de forma continua. Vienen a ser simple parte de nuestro trabajo diario.

Los problemas más complejos de los cuales al principio desconoces las causas, deben resolverse mediante lo que llamamos ‘iniciativas basadas en proyectos’. Son a menudo proyectos a largo plazo, que demoran aproximadamente de 3 a 6 meses en general.

Algunas formas para aplicar la mentalidad de mejora continua a través de estas iniciativas basadas en proyectos podrían ser revisiones mensuales o talleres/reuniones dos veces por semana que forman parte de un proyecto. Por ejemplo, el proyecto Six Sigma o el proyecto A3. Los problemas fáciles se pueden resolver mejor usando una tabla de mejora y quizás con una reunión diaria o dos veces por semana.

Conjunto de herramientas

Este tipo de iniciativas y métodos para mejorar y resolver continuamente problemas requiere la actitud y la mentalidad correctas, pero solo podemos aplicarlas utilizando las herramientas que tenemos a nuestra disposición. Cualquiera que lea libros de Lean Six Sigma encontrará una gran cantidad de herramientas. Herramientas que van desde herramientas estadísticas más complejas, como un diseño de experimentos (DOE – Design of Experiments), hasta herramientas cualitativas, como una lluvia de ideas o diagramas de espina de pescado. La herramienta que elijas depende de lo que quieres cambiar (el tipo de problema) y de la situación en la que te encuentres (proyecto a largo plazo o iniciativa continua).

Herramientas, métodos y el obstáculo de la confusión

Es en este punto que encontramos uno de los obstáculos de Lean Six Sigma; al centrarnos en las herramientas en vez de en la mentalidad. Cuando hice mi curso Black Belt hace tantos años, recuerdo haber tenido que memorizar una gran cantidad de herramientas, desde herramientas de visualización hasta herramientas estadísticas complejas, cada una acompañada de una variedad de abreviaturas complicadas.

Además de esta gran cantidad de herramientas, también hay un montón de métodos para memorizar, cada uno de los cuales está relacionado con un conjunto diferente de herramientas que se podrían utilizar. Después de todo, un martillo por sí solo no produce una silla. Esto requiere un ‘método’ de carpintería. Pero los martillos no pertenecen únicamente al arsenal de herramientas del carpintero, ya que también son vitales para el trabajador de construcción. Lo único que debería ser importante tanto para el carpintero como para el trabajador de construcción es entregar el producto que desea el cliente. El martillo es solo un medio para un fin. Lo mismo se aplica en las herramientas de Lean Six Sigma.

Una mentalidad por encima de todo

Basta decir que me sentí un poco abrumado al estudiar todas estas herramientas y métodos, ya que los árboles no me dejaban ver el bosque en ese momento. Esto me lleva una vez más a la esencia de mi mensaje. Lean Six Sigma trata sobre la mentalidad, no sobre las herramientas.

Las herramientas que se aplican sin esta mentalidad suelen ser la razón principal por la que una iniciativa Lean Six Sigma ha fallado. Conoces las herramientas, pero con la actitud equivocada, encontrarás excusas para no cambiar tu forma de trabajar y volverás a los problemas recurrentes sin resolver realmente ningún problema.

La Parábola de la Parcela

Permíteme darte un ejemplo personal. Hace un tiempo tuve que recoger un paquete de un conocido servicio de entrega, que se enorgullecía de su actitud de mejora continua. La entrega a domicilio no era posible.

Al llegar a su oficina, me pidieron amablemente que me sentara en la sala de espera. El área estaba equipada con unas pocas sillas simples y no tenía calefacción (tuve que quedarme con el abrigo puesto y también con los guantes, ya que esta historia sucedió en invierno). Justo enfrente de mí había otra puerta con un cartel – Solo para visitantes de la oficina central, – acompañado del logotipo de la empresa.

Cada vez que se abría la elegante puerta de vidrio ante un visitante de la oficina central, podía sentir una ola de calidez y ver la sala de espera que era mucho más superior y más cómoda. Se ofrecía café caliente y delicias holandesas a los invitados.

La buena noticia fue que, en pocos minutos, un miembro del personal me entregó un paquete que había viajado por todo el mundo.

En conclusión …

No hace falta decir que no pude evitar notar la bienvenida superior de los visitantes de la oficina central en comparación con la mía como mero cliente. Para mí esto demostró que, a pesar del eficiente proceso de trabajo en la entrega de paquetes, esta empresa no había captado lo más importante: la actitud o la mentalidad que mejora y produce constantemente el valor para el cliente.

Esta historia no es para contarte lo amargado que estoy por haber estado sentado en el frío durante unos minutos, sino para ilustrar que, sin la mentalidad, la metodología más robusta y probada no se podrá lograrar. Porque, en esencia, de eso se trata Lean Six Sigma: una mentalidad o una mejora continua de la forma en que trabajamos, para que podamos adaptarnos y podamos satisfacer siempre las demandas cambiantes de los clientes.

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