12 octubre 2020

Uncategorized

El mito de la fuerza de voluntad
Fuerza de voluntad, pasión, impulso y disciplina. Estas son palabras de moda que escuchas mucho hoy en día y a las que las personas le atribuyen mucho sentido. Cuando alguien falla, la falla a menudo se atribuye a uno de estos términos. ‘Carecían de motivación’ o ‘simplemente no eran lo suficientemente apasionados’, y no lograron lo que querían. Por el contrario, cuando alguien tiene éxito, es porque fue disciplinado, impulsado o ‘inspirado’. Términos como estos se exaltan a cualidades casi divinas, como si poseerlos fuera alguna marca o providencia divina o gran destino. Si bien creemos con razón que se trata de una gran exageración, no se puede negar que la inspiración, la pasión, la motivación y la disciplina son cosas grandiosas, pero simplemente palidecen en comparación con el poder de los hábitos.

Nuestro hábito
En The Productivity Company, tenemos la habitud de navegar en la web cada dos semanas más o menos, para buscar artículos y blogs relacionados con temas que nos interesan. Recientemente, encontramos un artículo titulado “Hábitos vs. Objetivos: Una mirada a los beneficios de un enfoque sistemático de la vida, en el blog Farnam Street, un sitio web que contiene una tonelada de artículos y blogs interesantes y estimulantes. Este artículo refuerza nuestra creencia en el poder de los hábitos (aunque el artículo en cuestión ofrece una visión mucho más elaborada y elocuente sobre el tema), y la idea de que es preferible participar en el aprendizaje basándose en hábitos que en el aprendizaje orientado hacia los objetivos.

Hábitos versus objetivos
El artículo en cuestión lo explica muy bien. Hay varias ventajas asociadas a los hábitos y desventajas para establecer metas. Una desventaja principal de perseguir objetivos es que dependes de la fuerza de voluntad, que es un recurso finito que drena tu energía y la aleja de otras cosas en las que podrías gastarla. Sin embargo, los hábitos, una vez arraigados en tu vida diaria, no cuestan mucha energía o fuerza de voluntad. Después de todo, forman parte de tu rutina.

Los objetivos pueden ser tan irrealistas como desees y volverse tan grandes y desalentadores como lo permita tu imaginación. Nuestro cerebro a menudo confunde el establecimiento de objetivos con el trabajo para alcanzarlos, por lo que es muy tentador establecer objetivos poco realistas y sentirse bien al respecto, mientras que luego caes en la desesperación cuando no logras cumplirlos. Los hábitos, por el contrario, suelen ser pequeños, y en realidad es más probable que logres establecerlos a que no los cumplas (cuando intentas leer 5 páginas al día, excederte y leer 10 no es tan improbable).

Las metas también están sujetas a factores externos en mayor medida que los hábitos. Los hábitos pueden ser interrumpidos por eventos inesperados como enfermedades, calamidades o problemas personales, pero como son pequeños y están arraigados en tu comportamiento, es probable que te recuperes pronto. No se puede decir lo mismo de los objetivos, que cuando se interrumpen brutalmente, te cuestan una gran fuerza de voluntad e impulso.

Y no olvidemos que los objetivos tienen un punto final establecido, mientras que los hábitos son para toda la vida. Leer cada día de tu vida 25 páginas es mucho más beneficioso que leer un libro de 1000 páginas una vez.

Mejora Continua
Cuando cambias tu enfoque de objetivos específicos a hábitos de por vida, esencialmente estás adoptando la Mejora Continua como un estilo de vida. Es esa Mejora continua que los profesionales de Lean y de Lean Six Sigma promocionan constantemente en todo el mundo como el Santo Grial de la productividad. Y con buen motivo. Simplemente funciona. Al introducir hábitos positivos en tu vida, estás progresando a pasos incrementales, mejorando tu productividad sin mucho esfuerzo o reflexión.

Aprendizaje permanente
Aplícalo a la educación y llegarás rápidamente a la esencia de nuestro mensaje, el mensaje central en torno al cual estructuramos nuestro negocio y que nos inspira a hacer lo que hacemos todos los días. Aprendizaje de por vida en trozos pequeños, o como elegimos describirlo en nuestro lema:

“El aprendizaje no debe ser una lucha o una tarea; debería ser un estilo de vida “

El aprendizaje más efectivo es el aprendizaje que se puede adquirir todos los días. Hemos decidido claramente interpretar esto como 30 minutos de aprendizaje electrónico todos los días, y creemos que la educación en línea es el recipiente ideal para esta filosofía de aprendizaje, pero, claro está que se puede aplicar a todos los estilos de aprendizaje. Lee 25 páginas de un libro todos los días, lee un artículo, mira un documental en YouTube, prueba nuevos ejercicios.

Desarróllate cada día, con un hábito a la vez, y serás más productivo que nunca.

New ideas in your inbox? 

Get the scoop on new courses, offers and general tips on how to be more productive. Don’t worry, we won’t spam you silly. That obtrusive marketing stuff doesn’t work anyway.

© 2019 The Productivity Company

Política de privacidad

Términos y Condiciones